13 marzo 2006

¿Cómo hacer ver el fantasma sin tener que dibujar la sábana ?


“el dibujo según...” (texto en el catálogo)

Las lineas de la mano, 1996

* Galería Santafé, Planetario Distrital de Bogotá, Oct. 1996 / Galería Sextante, 1998 / Medias Promesas, Fundación Gilberto Alzare Avendaño, 2008.


La invitación a la exposición Partituras para un viaje, “el dibujo según...” me hizo a pensar en qué podría ser un dibujo, sin que lo fuera. Y como puede llegarse a entender que el dibujo tiene que ver con casi todo, terminé por proponer el objeto en el que estaba trabajando: algo que mezcla lo pictórico, lo objetual y lo verbal sobre una pantalla de TV.

Las letras de plástico pegadas con óleo blanco sobre la superficie de madera pintada de negro, sugerían entonces un tipo de dibujo basado en una vibración invisible, microscópica (mucho más en el punto que en la línea) en donde la descripción efectuada ya no es de objetos sino de esencias, literalmente: nombres de substancias químicas, esencia de trementina, lluvia de electrones, vibración, incandescencia... Un dibujo con puntos cuyo comportamiento produciría una forma sin bordes, porosa, disipada; como si poniéndose en fila unos al lado de otros pudieran igualmente "dibujar", describiendo una serie de trayectos que evolucionen en toda una serie de movimientos a través del espacio. Pero también podría suceder que no necesiten hacer fila para hacerlo, que puedan dibujar en su punto, in situ, en su lugar. En cuyo caso la relación entre ellos sería de vibración, resonancia, algo entre gaseoso y eléctrico con ese aspecto de disipasión vaporosa que irradian los tubos de neón.

El punto es algo mínimo, microscópico, ideal, algo que remite a lo más íntimo de la composición de las cosas. Seurat lo evidenciaba en sus trabajos puntillistas como una anticipación granulada a la pantalla de la televisión (que comienza con los impresionistas y sus cuadros 'emisores' de luz). Como los vitrales, como el monitor atravesado por la luz, el cuadro deja entonces de ser una ventana por la que uno se asoma al mundo exterior para convertirse en la superficie electrizada que lo proyecta. Un mundo editado en imágenes, sonidos, palabras. Un baile espectral para toda clase de flujos de lenguaje.

A comienzos de siglo Einstein propone que el espacio no es meramente tridimensional y que el tiempo no es una entidad separada, que en realidad están íntimamente conectados formando un contínuo cuatridimensional espacio-tiempo. Una consecuencia importante es que la masa no es más que una forma de energía “una cantidad dinámica asociada con actividad o procesos”. De ahí que la perspectiva del Renacimiento, tal y como lo reconoce el arte moderno, ya no sirva para la descripción del universo relativista. Y así como los físicos actuales se ocupan mayormente del mundo sub-atómico, y la incertidumbre de sus reglas, los artistas se permiten explorar de manera intuitiva un campo de transformaciones más allá (o más acá) del mundo sensorial.

La idea de lo que puede ser un "dibujo" surge entonces de un nuevo tipo de experiencia, de las adaptaciones o transformaciones del lenguaje habitual. En este caso, el formato característico de la pantalla de TV corresponde -en su reconocible y dibujable silueta- a las formas del universo sensorial, sin embargo lo que contiene ya no es del mismo orden. Y si queremos representar plásticamente lo que sucede en ese lugar tenemos que acudir a otros medios.

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Anexo 1 :

Kriptonita, frotage acuarelado sobre papel de arroz utilizando la pantalla como un instrumento para dibujar.

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Anexo 2 :