25 marzo 2006

Entre Lógica y Experiencia

A partir de las Observaciones sobre los Colores de Ludwig Wittgenstein
(Bemerkungen über die farben, 1950-51)

Conferencia dictada en el seminario Color de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, 2000.
Publicada por la UJTL -Color, Reflexiones / Cuadernos Temáticos



















1a. parte
(notas tomadas de Wittgenstein, biografía por David Pears. Grijalbo, Barcelona, 1973)

Algunos antecedentes

Kant, siglo XVIII.
Distinción entre filosofía metafísica y filosofía crítica.

“ Los grandes sistemas de metafísica especulativa venían apoyados en el vacío... De haber existido un punto de observación ideal y un conjunto adecuado de ideas, este sistema metafísico podría haber visto el mundo del pensamiento y la experiencia humanas desde afuera y hubiera podido escribir un libro que situara dicho mundo en un sistema más amplio. Pero, según Kant, nadie puede conseguir tal trascendencia, porque cuando la filosofía trata, a un tiempo, de ir más allá de toda experiencia posible y de retener la visión de la experiencia, se encuentra en un callejón sin salida. Así pues, la tarea específica de la filosofía no puede ser otra que la crítica sistemática del pensamiento humano de cara a demostrar la imposibilidad de la especulación metafísica. El pensamiento se vuelve verdaderamente filosófico cuando mira hacia atrás y se examina a sí mismo.

(...) El argumento de Kant se funda sobre el hecho de que no se puede conceder a la especulación metafísica el beneficio de una aprehensión extrasensorial de verdades contingentes.

(...) Cuando la perspectiva se prolonga hasta el infinito no se vislumbra la menor posibilidad de verificar si hay o no coincidencia entre el pensamiento y la realidad. ... Es el pensamiento o la realidad lo que confiere al sistema su carácter armónico? Moldea la realidad el pensamiento o está el pensamiento dotado ya de características propias? ... Pensamiento y realidad tienen que concordar. La autoinvestigación del pensamiento es también una investigación de la realidad ... La diferencia estriba en que la sensación de asombro viene motivada ahora por ciertos rasgos de nuestro propio pensamiento y la comprensión que se busca es la comprensión de nuestro propio sistema intelectual.

A comienzos del siglo XX la filosofía dejó de considerarse como el estudio directo del pensamiento y las ideas para convertirse en el estudio de uno y otras a través de la mediación del lenguaje.

(...) Con Wttg. de hecho, la filosofía deja de ser un discurso omnicomprensivo de todas las formas del saber y depone su ambición de definir el super-órden de los super-conceptos tales como mente, mundo, yo, lenguaje, etc.

(...) En este sentido, Wttg. opera en el ámbito de la lógica, de la matemática y de la lingüística un efecto de desublimación intelectual parangonable, hechas las diferencias, a aquel llevado a cabo por Freud en la psicología de lo profundo. No más idealizaciones abstractas y apriorísticas como han sido practicadas por gran parte de la filosofía tradicional, sino de aceptar las condiciones reales, efectivas, de aquellos fenómenos y de aquellos lenguajes. Se trata, de una cierta manera, de pensar menos y de mirar más. Y así resulta también claro que la filosofía no posee más el objetivo o propósito de aducir explicaciones o argumentaciones hipotético-deductivas, sino aquel de trazar descripciones de los fenómenos investigados.

Wittgenstein abandonó la idea de que la estructura de la realidad determina la estructura del lenguaje y sugirió que, a decir verdad, lo que sucede es todo lo contrario: el lenguaje determina nuestra visión de la realidad porque vemos las cosas a través de él. De este modo dejó de creer en la posibilidad de deducir la estructura pre-existente de la realidad de la premisa de que todos los lenguajes tienen una cierta estructura común.

(...) En el Tractatus había defendido la tesis de que todos los lenguajes tienen una estructura lógica uniforme, estructura que, por mucho que no venga a manifestarse necesariamente en la superficie, puede ser puesta de relieve con la ayuda del análisis filosófico.

(...) Consideraba las diferencias entre formas linguísticas como variaciones superficiales de un tema único, dictado por la lógica. Pero en su segundo período, llegó muy pronto a un punto diametralmente opuesto. La diversificación de formas linguísticas, pensaba ahora, revela en realidad la estructura profunda del lenguaje, que es desde todo punto diferente a lo que él había creído antes. El lenguaje no tiene una esencia común o, en caso de que la tenga, es mínima y no explica las conexiones entre sus diversas formas.

(...) Esta nueva teoría del lenguaje es la llave para entender al último Wttg., ya que le llevó a un cambio metodológico radical (el carácter fragmentario de su filosofía) ... Se abandona la pretensión de deducirlo todo de una sola teoría omni-comprensiva, sin generalizaciones fáciles, con muy pocas afirmaciones categóricas ... descripciones linguísticas ofrecidas (dialécticamente) a un lector al que invita a tomar parte en el diálogo.

(...) Consideraba su nueva investigación sobre la estructura y los límites del lenguaje como una lucha contínua contra el hechizo del intelecto. ... El pensamiento del último Wittgenstein parece moverse siempre desde las generalizaciones filosóficas hacia los hechos que las falsean.”


2a. parte
(traducción de notas del prólogo de Aldo Gargani a las Osservazioni sui colori -Una grammatica del vedere. Einaudi Paperbacks. Torino, 1981)

‘Los colores estimulan la filosofía’ -L.W.

“ El tema de los colores había constituido para Wittgenstein una especie de laboratorio intelectual en el cual analizó con empeño obstinado la relación entre lógica y experiencia. Es decir, entre aquello que en nuestro lenguaje pertenece a la regla y a la definición de su uso y aquello que, en cambio, pertenece a la observación perceptiva y a la experiencia síquica.


(...) El lenguaje de los colores constituye para Wttg. un contexto de relevantes problemas filosóficos ... Por qué, por ejemplo, surge el problema de la lógica del concepto de ‘blanco’? Por qué suscita un problema filosófico el caso de una vasija esmaltada de blanco luminoso que por efecto de la diversa intensidad de la luz distribuida sobre su superficie aparece en algunos lugares gris? O aquel de la fotografía en blanco y negro en la cual vemos el cabello de un niño como si fuese rubio cuando en efecto lo vemos gris. Porqué, de hipotéticos hombres que practicasen un juego lingüístico de colores diferente del nuestro, nosotros no podríamos tener una idea clara de su vida ?

El caso es que en estas cuestiones se inscriben algunos problemas centrales de la reflexión filosófica y epistemológica como la relación entre lógica y experiencia, entre lenguaje y percepción, entre análisis filosófico y explicación científica; y aún, entre juegos linguísticos y forma de vida, entre proposiciones gramaticales y proposiciones empíricas.

Tales son los problemas que pertenecen al estrato profundo de la gramática de los colores.

(...) La proposición que enuncia que un cuerpo es más claro que otro, tiene una forma lógica aparentemente análoga a la proposición que enuncia que un color es más claro que otro. Ambas, de hecho, tienen la misma forma “X es más claro que Y”. En realidad, esto es un caso típico de aparente identidad formal generada por una gramática superficial basada sobre una innegable analogía de la forma de nuestros enunciados.

Desde el punto de vista de una gramática profunda, la cual Wttg. se encarga de elucidar, las dos proposiciones pertenecen a formas lógicas diferentes, o sea a reglas y definiciones que se orientan hacia usos diversos del lenguaje de los colores. “En el primer caso, se trata de una relación externa y la proposición es temporal, en el segundo, se trata de una relación interna y la proposición es atemporal.”. En otras palabras, la primera es una proposición empírica, la segunda, lógica o gramatical, concerniente a las reglas de empleo de las expresiones linguísticas. La primera es empírica en tanto que sólo la experiencia definida con respecto a determinadas coordenadas espacio-temporales pueden establecer si un cuerpo es más claro que otro, si tiene éste o aquel color. La segunda, en cambio, se refiere a un nivel diferente del discurso, aquel de las proposiciones apriorísticas en las cuales no confrontamos estados vivídos de la experiencia, sino los paradigmas ideales que constituyen y disciplinan el lenguaje de los colores.

(...) La analogía de Wttg. entre números y colores ... entre paradigmas matemáticos y paradigmas de color, hablando de matemática del color y de geometría del color.

No importa la cantidad de los colores sino la sintáxis ... “Por consiguiente, si se me pregunta cómo hago para saber si un cierto color es rojo, la respuesta podría ser: he aprendido el español.”

(...) En 1929, M. Schlick le preguntaba a Wttg.: “Usted dice que los colores constituyen un sistema. Con ello entiende algo lógico o algo empírico ? Qué decir, por ejemplo, de alguién que estuviera encerrado toda su vida en una habitación roja y fuera capaz de ver sólo el rojo ? O si todo el campo visual de alguien fuese uniformemente rojo. Podría entonces decirse a sí mismo: veo sólo rojo pero deben haber otros colores ?” Wttg. respondía que el conocimiento del sistema de los colores no depende del número de colores que son observados en el curso de la propia vida, ni tampoco de la capacidad de imaginarlos o alucinarlos. Si la persona encerrada en el cuarto rojo posee nuestra misma sintáxis lógica (es decir, el mismo sistema de reglas para el uso del lenguaje) él pose entonces todo nuestro sistema de colores, independientemente del número de colores encontrados y percibidos efectivamente, del mismo modo que su imposibilidad de salir de la habitación roja no le impide pensar que el espacio se extiende más allá de ella, porque es precisamente la sintáxis del espacio lo que se lo dice y no la cantidad de espacio observado... Entonces, ¿tiene sentido preguntar cuántos colores tiene que haberse encontrado uno en la vida para conocer el sistema del color ? No ! ...

‘Mirando no se aprende nada sobre los conceptos de los colores’ -L.W.

(...) Cuando Wttg. se refiere a los paradigmas ideales, a la esencia de los colores, él no entiende con esto un objeto o una determinación ideal que sean los términos de una intuición intelectual, sino una representación o un modelo de nuestro lenguaje junto con la capacidad y la técnica para emplearlos en las situaciones definidas del uso lingüístico. La esencia de un color primario corresponde a la regularidad que un modelo o un paradigma asume en la dinámica del lenguaje. La relaciones entre los colores dependen de las relaciones lógicas, de la sintáxis de su pensabilidad; quien hablase entonces de un anaranjado que tira al azul suscitaría la misma sensación de quien intentara imaginar un viento septentrional que viene del sudeste, como observó Ph. O. Runge. Del mismo modo, no podemos decir que un vidrio blanco es transparente (incluso en presencia de impresiones ópticas de un cierto tipo) porque las relaciones lógicas que subsisten entre los conceptos de blanco y negro y aquellos de transparente y opaco excluyen la legitimidad de una tal aserción.

(...) Las Observaciones sobre los colores de Wttg. no están destinadas a las definiciones de una teoría de carácter físico o fisiológico o psicológico basada en un grupo de hipótesis y sobre sus consecuencias verificables, sino a la elucidación de la lógica de los conceptos de color. He aquí porqué la sintáxis del lenguaje de los colores prevalece, por una suerte de prioridad lógica, sobre las percepciones mismas de los colores.

(...) No podemos decir que poseemos los conceptos de los colores primarios por el hecho de haber mirado cosas coloreadas así como no podemos decir que tenemos los números negativos por el hecho de que tengamos deudas.

Las reglas de la gramática de los colores son arbitrarias a la par, por ejemplo, de aquellas del lenguaje de las matemáticas o de la teoría musical de la armonía las cuales distribuyen colores, números, tonos, respectivamente, dentro de diferentes reagrupamientos, prohibiendo o permitiendo ciertas mezclas, ciertas operaciones, ciertas asociaciones pero sin pretender establecer el fundamento de la propia justificación en una estructura física, síquica o fisiológica. Aquellas reglas corresponden a nuestros intereses, no a un fundamento de legitimidad y de justificación.

(...) En lugar de un método para describir una simplificación lógica de la vida de los hombres, una presunta forma unitaria, Wttg. lo que enseña es una variedad de métodos y de técnicas conceptuales para distinguir en cambio posiciones diferentes en la vida. La práctica, de hecho, da el sentido a las palabras. Así, el trabajo analítico de Wttg. venía inscribiéndose cada vez más en una búsqueda que ponía al descubierto la ausencia de fundamentos, justificaciones y explicaciones en la base de las formas del lenguaje o de la cultura.”

“El sentido es el uso” -L.W.