30 septiembre 2011

Imágenes de encrucijada

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Publicado en la revista ESTRATEGIA Económica y Financiera. Octubre 31 de 1996


















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Lugar de pasaje, la encrucijada propone un juego de suertes, una confrontación con lo posible. Para los Bambara, la encrucijada encarna “el punto central, primer estado de la divinidad antes de la creación; él es la transposición del cruce original de los caminos que el creador trazó al comienzo de toda cosa, con su propia esencia para determinar el espacio y ordenar la creación.”  Un momento crucial, decisivo.

Dicen que una vez se logra pasar por su particular laberinto, la encrucijada se borra, desaparece como si nunca hubiese existido : la vacilación -para bien para mal- ha quedado resuelta.
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L'arbre de la Mort et de la VieBerthold Furtmeyer, 1481
1 -Genéticamente, el tema comienza con la idea  de el árbol del bien y del mal, al centro del Paraiso : ahí donde el regalo creativo y fatal se convierte en señal del libre albedrío. Así lo demuestran imágenes de todas las épocas. En este sentido, la miniatura del misal del Arzobispo de Salzbury El árbol de los frutos de la muerte y de la vida (1481), resulta elocuente : vírgen, árbol, eva; la manzana y la hostia.

Ante esta dualidad arquetípica, la triada, el trivium, resulta tal vez menos frecuente.

En el Juicio de Paris, este debe premiar con una manzana dorada a la más bella entre tres diosas : Hera, Atenea y Afrodita. En este 'concurso', Venus (Afrodita) resulta vencedora luego de haberle prometido a Paris, en chantaje, ‘la mujer más bella del mundo’, Helena. Lo que terminó en una cuarta belleza y un lío tremendo, La Guerra de Troya.

2 -Quizás la imagen más conocida, la que mejor representa la encrucijada, sea la carta número VI del Tarot, El Enamorado. En ella se resume ejemplarmente el problema de la opción antagónica, y el deseo de superarla con la unión amorosa. Un comentarista dijo que esta lámina recuerda la parábola de Hércules en la encrucijada viéndose obligado a escoger entre el vicio y la virtud : una sola ruta conduce a la felicidad real y “está en cada cual saber escogerla.”

La flecha que aparece en manos de Cupido (el mismo Eros, Hermes o Mercurio, y que acompañaba también a Paris en la escena anterior) es un símbolo dinámico, decisivo, “vector del sol y de la luz intelectual que ayuda a resolver los problemas de la ambivalencia.” Esta carta simboliza valores afectivos “y la proyección de la doble imagen que el hombre se hace de la mujer : ángel o demonio, inspiradora de amor carnal o platónico, no deja de revestir las formas múltiples frente a las cuales duda el hombre porque en el fondo no se conoce a sí mismo. El conflicto inexpresado, la vacilación, lo lleva a asumir la toma de conciencia de los elementos que lo desgarran y luego a su objetivación, es decir, el acceso a una posición que lo hará independiente en relación con ellos.” Como precisa esta síntesis de corte junguiano acerca de El Enamorado, lámina VI de los XXII arcanos mayores. [1]

Raffaello, Il sogno del cavaliere,1504
3 -Como si Rafael se hubiera inspirado en esa imagen para pintar su Sueño del Caballero, pues los ingredientes son los mismos. Solo que ahora el hombre yace dormido (como el Adán ‘narcotizado’ de la miniatura del misal del arzobispo) alejado de la alerta consciente y reflexiva que el momento requiere. Como puede verse, la disposición de los elementos coincide : el ‘árbol’ al centro como una especie de bisagra señalando el 'giro' posible de la situación, separando al mismo tiempo -con nítida verticalidad- el enfrentamiento alegórico de las mujeres, mientras el hombre,  atolondrado entre la virtud y el placer, las sueña.




George Segal, Chance Meeting, 1989
4 -Y en tiempos más recientes, la cuestión reaparece en una escultura del norteamericano George Segal, sorprendiendo con su urbana y desentendida presencia.

Todo está ahí, nuevamente : el árbol ahora es un poste; las flechas aparecen también, esta vez cruzadas, enfatizando aún más la dificultad, la ambivalencia. Y el hombre, again, se enfrenta al par de mujeres que su dualidad representa.

Título de la obra : Encuentro Fortuito.


[1] Sallie Nichols, Jung y el Tarot, un viaje arquetípico. Editorial Kairós, 1988.